Dices que ya no hablo de mi.
Quizá sea porque ya no hay un yo del que hablar. Las palabras parecen agolparse en la punta de mis dedos y cuando todo parece a punto para que empiece, palidece el empeño y todas las ideas se esfuman. Apareces como un rayo por mi vida para luego volver a irte y utilizas el mismo pequeño resquicio por el que entras para irte de puntillas. A veces pienso en ti como la fuerza de la naturaleza que eres, como la única de las personas que todavía podrían trastocar esta comoda rutina en la que me he sumergido. Me he decidido por el aburrimiento. Se está comodo. Nunca te lo he podido contar porque nunca te quedas el suficiente tiempo para decirte que las cosas han cambiado. Ni a mejor ni a peor. Ahora simplemente son distintas. No existen las sorpresas y las expectativas las encontré en un todo a cien. Hasta que vuelves a hacer acto de presencia y me haces reir y pensar que todo podría ser distinto de no mediar esta mala costumbre que tengo de ser como soy. De ser mis ausencias, mis tristezas, mi desidia y mi mierda y mis momentos malos y mis momentos buenos y mi cinismo y mi humor, siempre cambiante, siempre subiendo o bajando sin permanecer nunca en el mismo piso. Cigarrillos y ginebras y cafes y tequilas y esas noches que nunca compartimos excepto por telefono y esos discos que escucho una y otra vez y que me dicen cosas que realmente no dicen y todos los heroes literarios que jamás se levantarán de sus tumbas de papel para pelear conmigo o compartir una juerga como esos amigos que tengo, que me levantan sin saberlo de mi pozo de desanimo para llevarme más lejos de lo que yo soy capaz de avanzar. ¿Es esto hablar de mi?
Ahí fuera hay un mundo para ti.
Sonando:
Ry Cooder. El UFO cayó.
Del LP "Chavez Ravine".
Quizá sea porque ya no hay un yo del que hablar. Las palabras parecen agolparse en la punta de mis dedos y cuando todo parece a punto para que empiece, palidece el empeño y todas las ideas se esfuman. Apareces como un rayo por mi vida para luego volver a irte y utilizas el mismo pequeño resquicio por el que entras para irte de puntillas. A veces pienso en ti como la fuerza de la naturaleza que eres, como la única de las personas que todavía podrían trastocar esta comoda rutina en la que me he sumergido. Me he decidido por el aburrimiento. Se está comodo. Nunca te lo he podido contar porque nunca te quedas el suficiente tiempo para decirte que las cosas han cambiado. Ni a mejor ni a peor. Ahora simplemente son distintas. No existen las sorpresas y las expectativas las encontré en un todo a cien. Hasta que vuelves a hacer acto de presencia y me haces reir y pensar que todo podría ser distinto de no mediar esta mala costumbre que tengo de ser como soy. De ser mis ausencias, mis tristezas, mi desidia y mi mierda y mis momentos malos y mis momentos buenos y mi cinismo y mi humor, siempre cambiante, siempre subiendo o bajando sin permanecer nunca en el mismo piso. Cigarrillos y ginebras y cafes y tequilas y esas noches que nunca compartimos excepto por telefono y esos discos que escucho una y otra vez y que me dicen cosas que realmente no dicen y todos los heroes literarios que jamás se levantarán de sus tumbas de papel para pelear conmigo o compartir una juerga como esos amigos que tengo, que me levantan sin saberlo de mi pozo de desanimo para llevarme más lejos de lo que yo soy capaz de avanzar. ¿Es esto hablar de mi?
Ahí fuera hay un mundo para ti.
Sonando:
Ry Cooder. El UFO cayó.
Del LP "Chavez Ravine".
