31.5.08

Te puede pasar en cualquier momento.

En cualquier circunstancia. Te puede pasar en el baño de tu casa mientras te afeitas o defecas o te puede pasar dentro de un banco donde has entrado a pagar las cuotas pendientes de la Comunidad de Propietarios, que al final y a la postre es uno de los actos más peregrinos que cualquiera puede protagonizar. Estás esperando cola preguntándote quien se estará forrando de pasta con esas cuotas. Delante de ti hay un jubilado que tiene la intención de actualizar por novena vez en lo que va de semana su cartilla. Lleva una carpetilla azul con gomas donde inequívocamente guarda sus cosas, necrológicas de sus conocidos mayormente. En la cabeza de la fila una joven paga las tasas de la matrícula de veterinaria que se empeño en estudiar cuando con doce años su padre le llevo a dar una vuelta a lomos de un jamelgo más muerto que vivo y que respondía al nombre de Samuel. Haces caso omiso a todo el entorno. Quizá subes un poco el volumen de la música. En ese momento podría iniciarse una invasión extretarrestre o un tipo podría entrar por la puerta, ponerse una media y sacando una pistola anunciar a voz en grito “esto es un atraco” que tu seguirías sin darte cuenta. Hasta que sobre el volumen de la música se escucha una voz que dice: “El sesenta y uno”. Ese número te suena. Y cada vez comienza a sonarte más y más y más y más hasta que eres consciente de que sabes que lo tienes. En algún sitio de tu cabeza. Sales de tu ensimismamiento. El abuelete se retuerce y se da la vuelta, molesto por la tardanza de la joven que está pagando sus estudios. El ochenta y cuatro. No te lo terminas de creer. Sonríes un poco, no sabes muy bien a que ni porque. El trece. El maldito número de la mala suerte, pero que también forma parte de esa combinación a la que estás teniendo acceso a través de no sabes muy bien que red neuronal. El cuarenta y cinco. Ese también lo tienes. Confías en que no siga el nivel de acierto pero sabes que a esas alturas estás perdido. Te va a pillar ahí, en un maldito banco, con la pasta en la mano. Debe ser como cuando tus padres entraron en tu habitación cuando tenías trece años y te pillaron con la minga bien aferrada. Y el último número, el veintinueve… ya está la combinación completa y tu los tienes absolutamente todos. El tiempo ha pasado de una forma extraña. La joven ha desaparecido hace rato. El abuelo ha terminado sus gestiones. Posiblemente en ese espacio de tiempo haya tenido lugar una invasión alienígena y tu seas el ultimo ser humano sobre la faz de la tierra. O puede que un tipo haya entrado en la sucursal, se haya puesto una media en la cabeza y haya gritado que “esto es un atraco”. Y tu no te has enterado absolutamente de nada, demasiado concentrado como estas en darte cuenta de que, sin comerlo ni beberlo, en el sitio más aburrido de la historia, acometiendo una de las actividades más prosaicas que te puedas echar a la cara obviando el leer un manual de autoayuda, te has acabado acordando sin saber muy bien porque, del número de teléfono que tantas veces marcaste para asegurarte una caricia o un polvo y que después de utilizarlo para despedirte acabó sirviendo tan solo para intentar olvidarlo de una forma que a la luz de los acontecimientos, ha resultado bastante poco satisfactoria.

Puta memoria.

Sonando:
Morphine. Slow numbers.
Del LP "The night"

30.5.08

Luna me pide contestar al siguiente meme, y educadito que es uno lo hace con sumo gusto:

- Color: Negro... ¿que esperabais?
- Número: Cualquiera de la sucesión de Fibonacci.
- Un libro: Oh, vaya, esto es complicado pero uno de los que me marcaron a la hora de escribir fue "Generación X" de Douglas Coupland. Aprovecho para saludar a "El Este del Eden" de John Steimbeck.
- Una canción: Pues en este momento la versión que Johnny Cash hacía del "Heart of gold" de Neil Young.
- Comida: Hamburguesas, en cualquier forma y variante. En algún momento de mi vida pretendí ser un poco más sibarita con el tema de la zampa pero me di cuenta de que no puedes darle margaritas a los cerdos.
- Postre: Cafe y cigarrillos a la mayor gloria de Jim Jarmusch.
- Lugar: Madrid. Si, soy un poco localista pero habeis preguntado por un lugar.
- Película: Ni zorra... por de pronto la trilogía original de Star Wars.
- Cuatro coma siete es igual a ... a que has estado cerca de aprobar pero has pencado. En mi caso por cuarta vez.
- Momentos del día: Y yo que se... pues cada uno tiene su cosa, ¿no?
- Blogs, foros o chats: Blogs, sin lugar a dudas.
- ¿Te has sentido acosado virtualmente?: Pues si, hay por ahí un hijoputa que me peta los comentarios de sandeces y amenaza con abrirme la cabezota utilizando un bate de beisbol, pero tampoco le presto mucha importancia, sé que le faltó cariño de pequeño o que le debe faltar cariño de su pareja, o que su pareja pasa mucho tiempo fuera de casa o que su casa se le queda pequeña con los crios o que sus crios ya no lo son tanto o vete a saber tu que.
- Un referente en tu vida: Victor M. Ganso.
- De ficción: Hmmmmmmm, no entiendo muy bien el item así que apostaré por Han Solo, duro, cabrón e inexpresivo.
- Tres coma ocho es igual a ... sin posibilidad de aprobar.
- Un cafe: ¿Solo uno?
- Proyectos inmediatos: Acabar el día sin perder nada.
- ¿Eres feliz?: En la medida de lo posible.
- ¿Te atreves a decir tu edad? No es una cuestión de atrevimiento.

Seis cosas que te gustan:
- Douglas Coupland.
- Johnny Cash.
- Las hamburguesas.
- El cafe.
- Los cigarrillos.
- Madrid.

Seis cosas que no te gustan:
- Los comentarios sin sentido.
- Las amenazas anónimas.
- Los bates de beisbol.
- Las dobles, triples o cuadruples personalidades... ninguna de ellas buena, ninguna de ellas sincera, ninguna de ellas interesante por mucha imaginación que se ponga y con ninguna de ellas se obtiene la atención que se quiere.
- Cuando el cenicero está húmedo y tu apoyas el cigarrillo y se te apaga porque se moja.
- Los pelos en la sopa.

Y le paso el testigo de esta confesión virtual a (insertese aquí un redoble de tambor):

- Mi Tormento, de la que todavía me queda mucho por saber.
- Delirium, para ver si actualiza más de vez en cuando.
- Penelope, que me mola que le mole lo que escribo.


Sonando:
The Kinks. Sleepwalker.
Del LP "Sleepwalker"

22.5.08

No se me equivoquen ustedes.

Esto no es escribir bien, es vomitar sobre una pared en blanco y tener la suerte de que la mancha de Rorschach que dejas sea algo sincero, conocido y comprensible para quien se encuentra con esa pared mientras pasea por una ciudad llena de ellas.

Sonando:
Patti Smith. One voice.
Del LP "Gung Ho".

21.5.08

Un día que no duele es un buen día.

Un día en el que escuchas una nueva canción es un buen día. Un día en el que no tienes resaca también es un buen día. Un día que no te duele la cabeza u otra parte más recóndita de tu fisonomía es un buen día, más todavía si esa misma parte te dio un susto no mucho tiempo atrás. Un día en que utilizas todos los signos de puntuación es también un buen día, como lo es un día en que ves a un amigo o no sufres, o no te peleas o mejor aun si te das cuenta de que no tienes absolutamente nada por lo que pelear. La posesión de cualquier cosa que creas tener, no te hace ser mejor ni más poderoso, solo te da la una falsa sensación que el día de mañana se puede volver en tu contra. Un día en el que eres un poco como un niño es un día cojonudo. Es un buen día uno en el que enciendes tu mechero diez veces seguidas como lo es uno en el que no ves a nadie sufrir o en el que te das cuenta de que todo está en su sitio y no hay polvo en las rendijas. Un día en el que redescubres uno de los primeros discos de Patti Smith o de Neil Young o de Coltrane es un buen día. Un día en el que no echas de menos ni a nada ni a nadie y mucho menos el corazón que tuviste una vez es un buen día. Un día en que no piensas en la muerte es un buen día. Un día que perdonas, un día que olvidas algo que jamás pensaste que olvidarías, un día en el que te sientes poderoso frente a la adversidad, un día en el que le encuentras sentido a algo es un buen día. Un día en el que de verdad das los buenos días y el cielo es azul y la gente parece que está más contenta de lo normal y aquella chica o aquel chico te sonríe y tu le sonríes y pasas de largo preguntándote su nombre y transformas ese fugaz encontronazo en una historia que sin mucho desarrollo acaba con las palabras “amor de verdad” es un buen día. Todos deberíamos vivir ese día. Todos los días. Todos deberíamos tener alguien que nos gustase. Todos deberíamos sentirnos vivos a través de nuestras ilusiones. Todos deberíamos tener la oportunidad de ser protagonistas de un libro en el que todo acabe bien, las historias de mierda venden, pero estamos hablando de vivir no de estar entre los diez más vendido si eso significa que has muerto demasiado pronto o que te has muerto en vida. Todos deberíamos morir después de nuestros padres y antes de nuestros seres queridos, pero como eso es imposible deberemos vivir con la certeza de que un día ya no estaremos aqui. Deberíamos hacer que valga la pena. Todos deberíamos escribir notas de suicidio y quemarlas al anochecer ante la atónita mirada de las personas grises que alguna vez pensaron que podrían con nosotros. Caminaremos desnudos con el fuego y ellos comenzarán a diluirse en la tristeza que intentaron sembrar a su alrededor por no ser capaces de reconocerse la necesidad que todos tenemos de vivir nuestras pequeñas victorias y aprender de las grandes derrotas.

Sonando:
Nick Cave. Let it be.
Del LP "I am Sam".

19.5.08


Aunque no te lo creas ese soy yo.

El del final de la barra, calladito y a la espera. A alguien se le ocurrió pedir un par de botellas y mi idea es no moverme de aquí hasta que se acaben o hasta que esto cierre. Hay una tercera posibilidad pero prefiero no contemplarla. Las idas y venidas al servicio son demasiado evidentes pero me guardo las espaldas. A mi alrededor los flashes se repiten, parece una pasarela de modas a la que los modelos han olvidado ir. Cuanto daño ha hecho la fotografía. Puedes salir indemne de una noche y descubrir a las tres semanas que perdiste la poca dignidad que te quedaba. Las cosas son así. Olvidas una historia y al final está vuelve a ti una tarde de domingo en que te dedicas a ordenar todas las cajas que hay por tu casa. Y lo hace de una forma devastadora. El tiempo habrá borrado todas las putadas que os hicisteis y ya no recordarás los motivos por los que todo se fue a la mierda. Te verás tentado de volver a marcar un número que creías no tener, pero al final la lógica de que si aquello acabo fue por algo detendrá tus dedos. Tiene cojones, hace un par de años yo toque aquí, todavía guardo el cartel que anunciaba que “Carlitos Satan destroza canciones de Bob Dylan”. ¿Por qué Bob Dylan suena mejor si es otro quien toca sus canciones? y no es que me incluya en ese grupo pero aquel día todos lo pasamos bien y hay gente que aún se acuerda de aquello. Y a pesar de todo eso, lo que más recuerdo de este sitio es que el espejo que tengo sobre mi nos vio besarnos. Échale una foto al puto reflejo, a ver que sale. Todavía me pregunto que es lo que vimos el uno en el otro pero supongo que la respuesta solo la tiene dios. Dicen que a la tercera va la vencida, pero yo paso la cuarta, paso la quinta, paso la sexta, la séptima, la octava y la novena y a la décima me follo lo que se me pone por delante. Tomamos una copa antes como prolegómeno obligado para no odiar la falta de cariño que nos está moviendo. Tiene un tatuaje en la cadera que resultaría sugerente si no nos desnudásemos nada más atravesar el umbral de mi casa. Si no estuviera demasiado borracho me gustaría. Mañana olvidare su cara. Soy un fotógrafo sin cámara incapaz de atrapar con sus palabras la esencia de los momentos vividos. Hay momentos que son para olvidar. Por eso prefiero borrar y seguir para delante en la medida que la vida, las circunstancias y la gente que te encuentras te lo permita. Lo hice con las fotos de aquel viaje. Lo hice con las fotos de cuando se me veía feliz. Más joven, desafiante y con la vida por delante.

Es el año 2000, todo está por pasar y nuevas fronteras están por abrirse.

Sonando:
Eddie Vedder & The Million Dollar Bashes. All along the wachtover.
Del LP "Im not there"

15.5.08

Parece que hoy casi nadie trabaja en esta ciudad.

Así que aprovecho y procuro que la gente levante un poco el ánimo. Ultimamente parece muy decaido y no creo que sea para tanto, así que autonombrado adalid del buen rollo, dedico esta selección musical a aquellos que como yo, se encuentran currando. La premisa es el intrusismo laboral, en concreto actores metidos a cantantes con mayor o menor fortuna y si alguién me quiere pagar el descojono que se va a pegar con los videos siempre puede enviarme fotos de escotes a mi correo electrónico, que la primavera viene fatal.

A disfrutarlo.

Philip Michael Thomas, el negro de Miami Vice se marca una especie de robocop, que ahora nos parece como muy gracioso, pero en los ochenta estaba muy en boga.


Telly Savalas, ni más ni menos que Kojack el duro policia amorrado siempre a su chupachups también lo intento en el mundo de la música. Me pregunto como puedes pretender ser un tipo duro si pasada la treintena sigues comiendo chucherias.


Richard Dean Anderson antes de ser McGyver.


Andres Pajares antes de sufrir ataques de ansiedad.


Leonard Nimoy, el señor Spock de Star Trek haciendo las delicias de pequeños y grandes. Deseando estoy que el baile se haga famoso.


David Soul, el rubio de Starsky y Hutch marcandose un temón.


Scarlett Johansson, la redondeada actriz musa de Woody Allen que se las busca feas, hace una versión de Tom Waits que todavía estoy decidiendo si es una maravilla o si merece un castigo.


13.5.08

Todo cae.

Y al final todo acaba bajo tierra. Si te crees otra cosa es que te engañaron. En algún impreciso momento la idea de la ruina se hizo fuerte en mi cabeza y es hacía allí donde me dirijo. No llores, ya estoy muerto. Comencé a estarlo el mismo día en que nací. Esa actriz rubia está cantando algo que evidentemente no es suyo, pero eso no evita que la canción haga estragos en mi. Derrumba todo lo que encuentra a su paso y me recuerda que al final todo cae, todo acaba bajo tierra. Comencemos a habituallar la sinrazón para de esa forma intentar llegar a las conclusiones que siempre se nos han ido escapando. ¿Que es mi vida? No lo pienses mucho porque al final va a acabar cayendo, va a acabar bajo tierra. Sus huesos se terminaran mezclando con la tierra y los recuerdos con el viento y ya nunca nadie se volverá a preguntar por ti. Nunca más nadie volverá a acariciarte, ni a pedirte paso. Nadie más te dira que te quiere ni nadie te invitará a cerveza o te gorroneará un cigarrillo. Vete acostumbrando a no existir, yo lo he hecho pero no llores, porque que ya estoy muerto. Comencé a estarlo cuando perdí la imaginación, cuando me di cuenta de que la vida no es más que una broma con la que nadie se rie e incluso aquel que lo logra acabará tambien bajo tierra. Vaya suerte la tuya colega.

Sonando:
Dropkick Murphys. Worging.
Del LP "Singles Colletion Volumen 1"

10.5.08

Fuera llueve.

Y prefiero quedarme aquí dentro, caliente y a resguardo. Hay un par de discos que quiero escuchar, un libro que quiero terminar y alguna película para la que nunca tengo tiempo. Cuando comience a hacerlo sentiré el deseo irreflenable de estar en otro sitio. En Sagres. En Paris. En Bali, en otra cama o en el bar de enfrente. Como tantas otra veces intentaré boicotear mi tiempo libre evitando disfrutar demasiado de el, pero al final me encenderé un cigarrillo y venciendome llegaré al convencimiento de que estoy donde quiero estar y hago lo que quiero hacer. El chaparron cae frente a mi pero esta vez no me va a pillar. Ahora soy más listo. Tu también te quedarás en casa, como si lo viera. La lluvia es una excusa perfecta para evitar ponerte en juego un día más. Siempre encuentras algo que hacer, siempre te evitas a ti misma vivir y día a día vas conformando la no-existencia de la que supongo que te seguirás quejando. No está del todo mal pero es un ejercicio de estilo dificil de mantener si quieres sacar provecho. Mientras Frankie dice que va a estar bien. Camina por la ciudad continuando una borrachera imposible que iniciamos juntos pero de la que me bajé al comprobar que el cielo comenzaba a ponerse gris. Me planteo el resto de mi vida sin salir de estas cuatro paredes. Solo hace falta que alguien me suba cigarrillos de vez en cuando y compruebe que sigo vivo. Frankie no se lamenta cuando llama a mi puerta. Dice que va a estar bien. Solo me pide unos billetes para poder continuar buscando el resto de su vida al final de cada vaso. Le doy todo lo que puedo sin tener que bajar al cajero. Cuando se marcha por la puerta mirá atrás y me dice que ayer perdió a su novia. Cree que la cambió por una botella de cerveza. Sonrié y menea la cabeza. Me dice que va a estar bien. Me pregunta por ti y me dice que procure no perderte. El pobre Frankie ha olvidado que eso ya ocurrió y que has pasado a formar parte de los recuerdos que pertenencen a las canciones agridulces, esas en las que alguien se da cuenta de que todo está bien como está por muy triste que sea. Ahora soy yo el que sonrie. Le digo que procuraré cuidarte, pero que hoy llueve fuera y que prefiero quedarme aquí dentro, viendo la vida que me podría esperar desvanecerse bajo la lluvia.


Sonando:
Scarlett Johansson. Falling down.
Del LP "Anywhere I lay my head".

7.5.08

Se encontraron en los aledaños de la Plaza de la Luna.

- El puto polen tío, que no soy alérgico pero se me mete por la garganta y por la nariz y me hace estornudar y apenas puedo respirar y las putas fiestas patronales que me llenan el barrio de turistas y otras gentes de mal vivir que se piensan que aquí no dormimos, y los putos puentes que la banda se me marcha y yo me quedo aquí porque no tengo pasta, y mientras mi puta ex no deja de dar por culo y repetir machaconamente no sé que de sentimientos encontrados, y mi puto hermano, sangre de mi sangre tio, que se dedica a llorarme sus desgracias como si yo no tuviese suficiente con las mías, y el puto panorama literario que es cada vez peor y te tienes que conformar con una novela de Zafón, que no digo yo que este mal, todo lo contrario, pero que cuanto menos resulta parco en lo que a posibilidades se refiere, y mi puto curro que creo que es de los más grises que un ser humano puede soportar y está chupandome la vida y las entendederas, y los putos chinos, que van tomando la ciudad y esto se parece cada vez más a Chinatown pero sin gracia, y los putos moros, siempre atemorizando con la religión, con atentados suicidas o con droga en mal estado, y las putas putas que parece que todavía no saben que vivo aquí y que por muy solo que me vea nunca voy a contratar sus servicios, y los putos sudacas que se creen que esto es aquello y mean por las esquinas y no saben beber y siempre te encuentras a uno superborracho a las 16:00 de la tarde flanqueado por su mujer y por su madre , tan joven que parece que es su hermana, y los putos, putos, putos anocheceres que cada vez llegan más tarde y dan más horas de sol de lo humanamente soportable y las putas modas que la gente te dice orgullosa que lleva un piercing y lo que realmente se han colocado es un puto pendiente que ya se ponían los marineros en la época en que un constipado te podía sacar de enmedio, y el puto cine que está por las nubes, como lo están los discos, la ropa, las copas, la coca y la cola con o sin azucar, y esta puta cabeza mía que con la astenia me hace subir y bajar y volver a subir y volver a bajar unas ciento doce veces al día y ya no sé ni donde ni como estoy, si boca arriba, si boca abajo o si al revés, y la puta madre que parió a toda esta puta ciudad, que una vez amé pero que como todo lo que amo se acaba destruyendo y ahora amenaza con quemarme más de lo que podría quemarme un puto soplete. Y todo esto solo por la puta, reputa, putisima primavera, te lo digo yo.

Y entonces Pepe le mira y con esa sabiduria propia de los tipos que son más inteligentes que alguien, en este caso, más inteligente que su interlocutor le dice:

- No es la primavera, son los tirantes.



Nota: Si habeis observado algún tinte racista diré en mi descargo que este texto es un homenaje al monologo que se marca Edward Norton en La última noche, película de Spike Lee basada en un libro de David Benioff.

Sonando:
Bruce Willis. Young blood.
Del LP "The return of Bruno".