San Google, ese buscador que se ha convertido en oraculo de muchos, arroja aproximadamente 4.630.000 resultados cuando introduces en su casilla de busqueda el termino "ansiedad", un trastorno que según un estudio del año 2006 afecta a casi un 20% de la población española, siendo las mujeres las más afectadas en hasta casi el doble de los casos.
La ansiedad como tal es un proceso inherente al ser humano mediante el cual nos preparamos para afrontar un peligro real y concreto. Basicamente, esta ansiedad denominada "sana" es un medio de supervivencia que, a lo largo de los siglos, ha permitido que el ser humano no se abalanzase alegremente sobre un tigre para juguetear con el, sino que saliese corriendo en dirección contraria comprendiendo que semejante bicho es bien distinto del minimo que tenemos en casa. Para tal fin, cuando el cerebro es consciente de estar frente a un felino de tamaño desproporcionado y costumbres alimenticias sospechosas de ser peligrosas, el cuerpo abandona el "modo mantenimiento" con el que está acostumbrado a funcionar y pasa al "modo alerta". Dentro de este "modo alerta" las glándulas adrenales comienzar a lanzar al torrente sanguineo adrenalina y cortisol, los musculos se tensan, se aceleran tanto el corazón como la respiración a fin de hacer llegar más oxigeno a los organos y miembros mientras que se agudizan los sentidos y se inhiben el hambre y el deseo sexual, aunque seguro que a algún rarito lo de tener frente a el un animal capaz de devorarle antes de decir "miau" le pone.
Todo este mecanismo que se activa frente a un peligro tiene como único fin el proveer al cuerpo de una mayor producción de energía y fuerza muscular para tomar una de las dos únicas alternativas posibles: huir del peligro o enfrentarse a el, por lo que podríamos afirmar que gracias a la ansiedad el ser humano ha sorteado la extinción y ha llegado hasta donde está a día de hoy. Lo cual no es mucho decir si miras el periodico, pero esa es otra historia.
El problema de la ansiedad surge cuando frente a nosotros no tenemos ningún peligro evidente o real, cuando no hay tigre del que huir o al que enfrentarse pero nuestro cuerpo, que algunas veces no es tan sabio como la naturaleza o como los culturistas creen, piensa que efectivamente se nos presenta una situación de riesgo y activa los mecanismos de defensa descritos con anterioridad. En lugar de tigre lease catastrofe nuclear, paro cardiaco, muerte de un famililar, despido, abandono de la pareja o cancelación de nuestra serie favorita y obtendremos el mismo resultado. Nuestro torrente sanguineo está hinchado de hormonas que nos han convertido en el puto Hulk pero a diferencia de el que parece que nunca tiene miedo, nosotros estamos acojonados vivos... y vivos es lo que tenemos la sensación de que vamos a dejar de estar en breves instantes dada la velocidad con la que nuestro corazón bombea y la aparente incapacidad que se nos presenta de llenar nuestros pulmones de la forma debida. A estos sintomas físicos hay que añadirle la sudoración, hormigueos, sequedad de boca, temblores, pinchazos en el pecho y todo lo que a nuestro subconsciente se le pueda ocurrir que puede cimentar la idea que de forma obsesiva se ha plantado en nuestra cabeza: estamos cascando. ¿Y que se hace cuando uno está cascando? Se va a urgencias cagando ostias, aunque como el ataque de ansiedad suele durar unos pocos minutos para cuando llegas allí los sintomas han pasado y la enfermera, tan guapa ella que si no fuera porque minutos antes has estado a punto de perder el control de tus esfinteres le pedirías su número de telefono, te dice que has tenido una crisis de ansiedad, te manda a casita a que te tomes una tila no sin antes haberte metido un Diazepan bajo la lengua dandote la bienvenida a ese selecto 20% de personas que en este país sufren ataques de ansiedad. Si al contrario o au contraire como dicen los franceses no es la primera vez que sufres una, crisis es probable que te ahorres el paso de urgencias, pero lo de pensar que estas diñando no te lo quita nadie aunque de tu experiencia con estos ataques depende de como lo sobrelleves.
Dadas las características físicas que hemos descrito, podíamos llegar a pensar que una solución a la crisis podría ser liarnos a ostias con el primero que nos crucemos. Otra solución más cívica y sana para todo el mundo sería la de echarse a correr y de esta forma gastar todo el exceso de energía con el que contamos, también lo gastaríamos con la primera solución, pero de escoger la segunda nos libramos de pasar una noche en el calabozo o tres días en el hospital por no haber ponderado el tamaño y/o destreza del contrincante. Si os digo la verdad nunca se me ha ocurrido pararme a pensar en el momento que he sufrido una de estas crisis que salir corriendo era una opción, quizá fuera porque mi cabeza estaba demasiado ocupada pensando que me estaba dando un chungo de tres pares de cojones y es que es de la jodida cabeza desde donde parte todo esto y la que imposibilita cualquier solución de índole física.
Porque si queridos amiguitos, yo tengo ansiedad. En este instante me acabo de subir encima de la mesa y he gritado la consigna anterior en plan "El club de los poetas muertos" pero lo único que he conseguido es que mi gata se cambie de habitación. Quizá sería más correcto decir que sufro de ansiedad pero al final tanto da. Más concretamente convivo con lo que se ha dado en denominas TAG que no es otra cosa que vivir todo el día preso de un ataque de ansiedad de menor grado con sus picos altos, sus picos bajos y sus momentazos Diazepam que como te pases de la dosis te dejan durmiendo como un maldito angelito. En las épocas más jodidas vivo preocupado, angustiado... total, un coñazo. No hay forma valiente de enfrentarse a esto y no es la peor enfermedad de tipo mental que uno puede sufrir, pero en esto de las enfermedades todos somos egoistas y consideramos la nuestra la más jodida y la del prójimo mucho peor en tanto en cuanto la podamos contraer, pero como me alargó dejaré el TAG, sus principios y posibles soluciones para una próxima entrega de "Preguntale a Carlos".
Sonando:
Mind contorted. Daniel Johnston.
Del LP "Fun".

